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miércoles, 19 de junio de 2013

Los Postes Barberos

La curiosa historia de los cirujanos-barberos y los postes de las barberías.

Un poste de barbero es un tipo de señal empleada por los barberos para indicar el lugar o establecimiento donde llevan a cabo su trabajo. Este signo comercial es, según una tradición que data de la Edad Media, un poste o asta con una hélice de rayas de color (generalmente rojas, blancas y azules en los Estados Unidos; a menudo rojiblancas en otros países). El poste puede estar fijo o girar sobre un eje, con la ayuda de un motor eléctrico.

 El origen del poste de barbero rojiblanco se asocia a que uno de los servicios que ofrecía era el de realizar sangrías e históricamente se representaba con vendajes sangrientos enrollados alrededor de un poste. Durante la época medieval, los barberos efectuaban operaciones de cirugía a sus clientes, así como extracciones de dientes. El poste originariamente tenía una palangana de bronce en la parte superior (representando el recipiente donde se guardaban las sanguijuelas) y en la inferior (en alusión al recipiente que recibía la sangre). El propio poste simboliza el palo o bastón que el paciente agarraba durante el procedimiento para facilitar que la sangre fluyese.

Algunos autores opinan que el formato en colores rojo, blanco y azul empleado en Estados Unidos sea un homenaje a los colores de la bandera.
En el Concilio de Tours en 1163, al clero se le prohibió la práctica de la cirugía. Desde entonces, los médicos se separaron claramente de los cirujanos y los barberos. Otra interpretación más imaginativa de los colores empleados en los postes es que el rojo representa la sangre arteria y el azul simboliza la sangre de las venas y el blanco representa el vendaje.

  En Forest Grove, Oregón, se encuentra el poste de barbero más largo del mundo que mide 21,336 m.

 

Cuando ponerse enfermo era una aventura.

Quizás ahora no se prodigan demasiado gracias a las franquicias, pero se siguen manteniendo en algunas barberías  de barrios, incluso  en algunos lugares se ha vuelto a la tradición de instalar en las fachadas de algunas peluquerías unos coloridos postes con una curiosa tradición.




Hace unos cuantos siglos, a finales del siglo XIII, existía una peculiar profesión que era la de cirujano- barbero, cuya labor era de lo más dispar,   igual cortaban la barba y el pelo que hacían sangrías, extraían muelas o blanqueaban los dientes con aguafuerte,



Este oficio surgió por las disputas de los gremios de cirujanos y barberos, ya que los primeros eran gente con estudios, pero además de cobrar más, los barberos eran más solicitados por la diversidad de servicios que prestaban, y muchos contaban con la confianza de nobles a los que prestaban sus servicios y que no creían demasiado en la medicina de aquella época.




Por ejemplo, en esta época los cirujanos-barberos solían remediar un dolor de cabeza con una trepanación, pues pensaban que cortar un trozo de cráneo aliviaba la presión sobre el cerebro, causante del dolor de cabeza e incluso curaba la locura.




En la primavera era común que la gente acudiera a hacerse una sangría, pues se creía que sacando el exceso de sangre, se equilibraban los humores del cuerpo y se era más resistente ante las enfermedades. Millones de sanguijuelas eran usadas para este fin, pero la mayoría usaba un método más drástico.






 Se sumergía el brazo del paciente en agua caliente para que las venas resaltaran y poderlas ver mejor, luego el paciente se agarraba con fuerza a un poste donde las venas se hinchaban y el barbero hacía una incisión en la vena elegida (cada una era asociada a un órgano) para que la sangre brotara y cayera en un recipiente, que hacía las veces de medidor de la cantidad de sangre extraída,  llamado sangradera.




Cuando los cirujanos-barberos que tenían prestigio y no eran ambulantes se establecían en un local, adoptaron como símbolo para colocar en sus puertas y que la gente los reconociera, un cartel con una mano levantada de la que chorreaba sangre que caía a la sangradera.
 
 Como las manchas de sangre del poste no daban buen rollo a los clientes, el poste se pintó por completo de rojo y en él se ataban trozos de venda blancas. Entonces el gremio decidió cambiar el reclamo de sus fachadas, y en lugar de la mano chorreando sangre, colocaron el poste blanco y rojo que era más discreto para señalizar su establecimiento.

 A finales del siglo XIX,  en la mayoría de ciudades, la presión de los cirujanos consiguió que los barberos lograran por separado un gremio independiente, y a pesar de ello conservaron el famoso poste que hoy en día seguimos viendo en muchas barberías y alguna peluquería que esta rescatando este símbolo.
 
 Algunos de estos postes incluyen el color azul,  introducido por los franceses y posteriormente por los americanos para resaltar los colores de su bandera.


 Como curiosidad, en algunos países de Asia, este poste no indica exactamente un lugar donde afeitarse, sino un prostíbulo, así que si vais a Asia y tenéis que cortaros el pelo, cuidado de donde os metéis.